Los activistas que comenzaron señalando al poder y terminaron formando parte de él

De Tierra y Libertad a los colectivos ciudadanos: tres décadas de activismo, cargos públicos, candidaturas y una pregunta incómoda: ¿quién vigila al vigilante cuando cruza la puerta del gobierno?

Por Isaac Guerra

Hay una historia que se repite en Nuevo León.

Primero está el activista.

El que marcha.

El que protesta.

El que se planta frente al Congreso.

El que denuncia al gobernador.

El que cuestiona al alcalde.

El que exige transparencia.

El que se pelea con el transporte.

El que combate la contaminación.

El que defiende a las mujeres.

El que grita que los políticos son parte del problema.

Después llega la llamada.

Una asesoría.

Una dirección.

Una subsecretaría.

Una secretaría.

Una candidatura.

Una diputación.

Una nómina.

Y entonces aparece la pregunta que incomoda:

¿QUÉ PASA CON UN ACTIVISTA CUANDO DEJA DE ESTAR AFUERA DEL PODER Y SE SIENTA DENTRO DE ÉL?

No todos se venden.

No todos se callan.

No todos abandonan sus causas.

Pero en Nuevo León existe un fenómeno suficientemente documentado como para estudiarlo seriamente: el tránsito de dirigentes y activistas sociales hacia gobiernos, partidos y cargos de elección popular.

Reporte Índigo incluso lo bautizó como “chapulineo activista”, al documentar la llegada de integrantes de organizaciones civiles a puestos públicos.

Pero esta investigación va un paso más allá.

No pregunta solamente quién llegó al gobierno.

Pregunta:

¿Qué defendía antes?

¿Contra quién protestaba?

¿Qué cargo recibió?

¿Cuánto ganó?

¿Qué hizo desde el puesto?

Y, sobre todo:

¿QUÉ DEJÓ DE DECIR?


I. TIERRA Y LIBERTAD: EL PRIMER GRAN SEMILLERO

Para entender el fenómeno hay que regresar varias décadas.

Uno de los grandes semilleros de dirigentes sociales y políticos de Nuevo León fue el Frente Popular Tierra y Libertad.

Ahí aparece Alberto Anaya Gutiérrez, dirigente del movimiento y posteriormente fundador y dirigente nacional del Partido del Trabajo.

También aparecen María Guadalupe Rodríguez Martínez y Zeferino Juárez Mata, vinculados históricamente al movimiento y posteriormente al PT y a cargos de elección popular.

El tránsito fue claro:

movimiento social → organización política → partido → Congreso.

No necesariamente fue una traición.

Fue, en muchos casos, la transformación deliberada de una organización social en estructura política.

Pero ahí nació una frontera que Nuevo León todavía no termina de discutir:

¿Cuándo termina el activismo y comienza la carrera política?


II. MARÍA ELENA CHAPA: EL ACTIVISMO FEMINISTA QUE ENTRÓ A LAS INSTITUCIONES

Otro nombre histórico es María Elena Chapa Hernández.

Activista por los derechos de las mujeres, diputada local y federal, senadora y posteriormente titular del Instituto Estatal de las Mujeres.

Su trayectoria demuestra que el paso del activismo a las instituciones no significa necesariamente abandonar una causa.

Chapa continuó defendiendo la participación política de las mujeres y mantuvo posiciones críticas incluso desde espacios institucionales.

Y esto es importante:

esta investigación no pretende meter a todos los activistas en el mismo costal.

Porque hay quienes entran al gobierno y siguen peleando.

Hay quienes entran y se moderan.

Hay quienes entran y desaparecen.

Y hay quienes convierten el activismo en una carrera electoral.

La diferencia está en los hechos.


III. EL ACTIVISMO CIUDADANO CAMBIA DE ROSTRO

Con el cambio de siglo apareció una nueva generación.

Ya no eran solamente los grandes movimientos populares.

Surgieron organizaciones dedicadas a:

  • transparencia;
  • rendición de cuentas;
  • evaluación de alcaldes;
  • movilidad;
  • medio ambiente;
  • anticorrupción;
  • derechos humanos;
  • participación ciudadana.

Y comenzaron a producirse nuevos políticos.


IV. MIGUEL TREVIÑO: DE EVALUAR ALCALDES A SER ALCALDE

Miguel Treviño de Hoyos estuvo vinculado a plataformas de participación ciudadana y evaluación gubernamental, entre ellas Alcalde, ¿Cómo Vamos?

Después terminó gobernando San Pedro Garza García durante dos administraciones.

La paradoja es demasiado evidente para ignorarla:

El hombre que ayudaba a evaluar alcaldes terminó convirtiéndose en alcalde.

No hay delito en ello.

Pero sí existe una pregunta periodística:

¿quién evalúa al evaluador cuando el evaluador llega al poder?

Y ésa es una de las preguntas centrales de este reportaje.


V. LORENIA CANAVATI: DE LA SOCIEDAD CIVIL A LA POLÍTICA

Lorenia Canavati también transitó por organizaciones de participación ciudadana y promoción cultural.

Fue fundadora de Alcalde, ¿Cómo Vamos?, estuvo relacionada con actividades de sociedad civil y posteriormente pasó por espacios gubernamentales y electorales.

Después fue candidata independiente a la Alcaldía de San Pedro.

Otro ejemplo de una frontera cada vez más delgada:

ciudadanía organizada → candidatura → poder público.


VI. PUEBLO BICICLETERO: CUANDO EL COLECTIVO SE CONVIERTE EN CANTERA POLÍTICA

Uno de los movimientos ciudadanos más visibles de Monterrey fue Pueblo Bicicletero.

Durante años presionó por movilidad sustentable, infraestructura ciclista y una ciudad menos dependiente del automóvil.

De ese entorno aparecieron nombres como David Pulido e Indira Kempis.

Pulido terminó incorporándose al gobierno.

Kempis pasó por espacios gubernamentales y posteriormente llegó al Senado.

El movimiento ciudadano había conseguido algo importante:

poner la movilidad en la agenda.

Pero cuando sus dirigentes entraron a las instituciones apareció otra pregunta:

¿qué sucede con un movimiento cuando sus principales dirigentes pasan al gobierno?


VII. DAVID PULIDO: DEL COLECTIVO A LA OFICINA

David Pulido fue identificado durante años con Pueblo Bicicletero y las causas de movilidad.

Después llegó a la administración estatal.

El caso es importante porque representa el tránsito más puro:

activista → funcionario.

Y obliga a preguntar si el funcionario mantiene desde adentro la misma capacidad de crítica que tenía desde afuera.


VIII. INDIRA KEMPIS: DEL ACTIVISMO A LA POLÍTICA PROFESIONAL

Indira Kempis también estuvo vinculada con Pueblo Bicicletero y el activismo ciudadano.

Después pasó por espacios gubernamentales.

Posteriormente llegó al Senado.

Y finalmente transitó por distintas estructuras partidistas.

Aquí el fenómeno cambia de dimensión.

Ya no estamos hablando solamente de entrar a un gobierno.

Estamos hablando de convertir el capital social acumulado en una carrera política.


IX. XIMENA PEREDO: LA ACTIVISTA QUE TERMINÓ CREANDO UNA SECRETARÍA

El caso de Ximena Peredo es uno de los más claros.

Durante años fue una voz crítica en asuntos ambientales y urbanos.

Cuestionó proyectos públicos.

Participó en movimientos ciudadanos.

Se convirtió en una figura reconocible del activismo regiomontano.

En 2021 fue candidata a diputada.

No ganó.

Pero entonces recibió una invitación de Samuel García.

Terminó encabezando la Secretaría de Participación Ciudadana de Nuevo León.

El propio gobierno ha presentado su trayectoria como el paso del activismo hacia la política colaborativa.

Su sueldo bruto mensual documentado en 2022 era de 110 mil 652 pesos.

Y aquí aparece una pregunta que no tiene nada de ilegal:

¿Cuánto cambia la relación de un activista con el poder cuando el poder se convierte en su patrón?

Peredo dejó el cargo en 2024.

Posteriormente volvió a criticar decisiones del gobierno.

Y eso también debe registrarse.

Porque demuestra que el expediente no puede reducirse a:

“activista entró al gobierno y se calló”.

La realidad es más compleja.


X. JAVIER NAVARRO: DEL CONSEJO CÍVICO A LA SECRETARÍA GENERAL

Éste es quizá uno de los casos más delicados.

Javier Navarro Velasco presidía el Consejo Cívico de Nuevo León, organización dedicada precisamente a impulsar la participación ciudadana, la rendición de cuentas y mejores prácticas gubernamentales.

En agosto de 2021 el Consejo Cívico anunció que Navarro había aceptado incorporarse al equipo del gobernador electo Samuel García.

El 4 de octubre de ese año se convirtió en secretario General de Gobierno.

El salto fue directo:

VIGILANTE → GOBIERNO.

Y existe un dato adicional.

En 2022, Reporte Índigo publicó que, después de la salida de Navarro, el Consejo Cívico había reducido considerablemente el tono de sus protestas y adquirido un perfil más cercano al Ejecutivo.

El mismo reportaje documentó para Navarro un sueldo bruto mensual de 110 mil 652 pesos.

¿Eso demuestra que compró el silencio del Consejo?

No.

No hay evidencia suficiente para afirmarlo.

Pero sí documenta un antes y un después.

Y cuando se trata de una organización cuyo trabajo consiste precisamente en vigilar al gobierno, la sociedad tiene derecho a preguntar:

¿QUIÉN VIGILA AHORA?


XI. ALFONSO MARTÍNEZ: DEL AMBIENTALISMO A LA SECRETARÍA

Alfonso Martínez Muñoz llegó al gobierno después de desarrollar trabajo relacionado con calidad del aire y políticas ambientales.

Posteriormente se convirtió en secretario de Medio Ambiente.

Aquí el experimento es distinto.

El especialista que exigía soluciones desde fuera terminó siendo responsable de aplicarlas desde dentro.

Pero hay que reconocer un dato:

Martínez no desapareció de la confrontación ambiental.

Desde el gobierno mantuvo posiciones fuertes contra fuentes de contaminación, incluida la refinería de Cadereyta.

Por eso su caso sirve como contraejemplo:

entrar al gobierno no necesariamente significa dejar de combatir.


XII. LUIS GERARDO TREVIÑO: ANTICORRUPCIÓN DESDE EL GOBIERNO

Luis Gerardo Treviño García estuvo relacionado con Vertebra Nuevo León, Fortaleza Ciudadana y movimientos vinculados con la lucha anticorrupción.

Después llegó a espacios dentro de la administración estatal.

Y nuevamente aparece el dilema:

¿puede un activista anticorrupción conservar exactamente la misma independencia cuando su sueldo proviene del gobierno?

La única forma de responderlo es comparar.

Sus denuncias de antes.

Sus denuncias de después.

Sus posiciones.

Sus alianzas.

Sus silencios.


XIII. ALICIA LEAL: EL CASO QUE COMPLICA LA TEORÍA

Alicia Leal Puerta fundó Alternativas Pacíficas en 1996 y construyó una trayectoria de décadas en defensa de mujeres víctimas de violencia.

Después se convirtió en secretaria de las Mujeres de Nuevo León.

Pero su historia demuestra por qué no se puede afirmar que todo activista que entra al gobierno termina domesticado.

Leal duró pocos meses.

Renunció en abril de 2022, en medio de una crisis por desapariciones de mujeres.

Después regresó a Alternativas Pacíficas.

Éste no es el caso de una activista que simplemente se quedó con el puesto.

Es el caso de alguien que entró al gobierno…

y salió.


XIV. ROCÍO MONTALVO: CUANDO LA BANDERA DEL TRANSPORTE CAMBIÓ DE LUGAR

Y aquí llegamos a uno de los expedientes que más polémica generan actualmente.

Rocío Montalvo construyó su carrera pública desde Únete Pueblo, encabezando durante años protestas por el transporte público y contra aumentos de tarifas.

Durante más de una década se presentó como defensora de los usuarios.

Después llegó a la política electoral.

Y aquí aparece un contraste que merece ser revisado.

En agosto de 2024, ya como diputada electa por Movimiento Ciudadano, Montalvo planteó modificar la Ley de Movilidad para permitir aumentos a las tarifas del transporte público.

La comparación resulta inevitable:

antes: contra los aumentos.

después: discutir cómo hacerlos posibles.

¿Eso demuestra que se vendió?

No.

Pero sí constituye un cambio de posición que puede documentarse.

Y ahí está el verdadero trabajo periodístico.

No insultarla.

No condenarla.

Comparar lo que decía antes con lo que sostiene ahora.

Porque una vez que el activista llega al Congreso, la pregunta cambia:

Ya no basta con denunciar.

¿Qué ha logrado cambiar?

Montalvo continúa presentando denuncias y propuestas relacionadas con transporte.

Pero también enfrenta críticas de ciudadanos que consideran que sus acciones son selectivas y que el sistema de transporte continúa deteriorándose y encareciéndose.

La discusión está abierta.

Y precisamente por eso su expediente debe permanecer bajo lupa.


XV. PATO ZAMBRANO: EL ACTIVISTA QUE TERMINÓ EN MC

Si existe un caso que muestra con claridad la transformación del activismo en carrera política, ése es Patricio “Pato” Zambrano.

Durante años construyó una imagen de activista social y crítico de los partidos.

En 2024 contendió por la Alcaldía de Monterrey por VIDA NL.

Pero en marzo de 2025 llegó el cambio:

Zambrano se incorporó a Movimiento Ciudadano.

Y no llegó simplemente como simpatizante.

Asumió la Secretaría de Gestión Social de MC en Nuevo León.

Al mismo tiempo manifestó su intención de buscar una candidatura para 2027.

Después vino otro movimiento.

En abril de 2026 declaró que buscaría la Alcaldía de Santa Catarina por Movimiento Ciudadano, después de señalar que había recibido una invitación del gobernador Samuel García y del secretario General de Gobierno, Miguel Flores.

Entonces el expediente queda así:

ACTIVISTA → CANDIDATO → PARTIDO → SECRETARÍA → ASPIRANTE.

Eso ya no es solamente activismo.

Es una carrera política.

Y aquí existe otro elemento:

En agosto de 2026, dirigentes de VIDA NL acusaron públicamente a Zambrano de haber incumplido compromisos previos relacionados con una candidatura.

Es una acusación partidista y debe ser tratada como tal.

Pero documenta el choque entre su antiguo espacio político y el nuevo.


XVI. TABITA ORTIZ: DEL ACTIVISMO A LA CURUL

Tabita Ortiz Hernández también representa la transición de participación ciudadana y activismo social hacia el Congreso.

Llegó a ser diputada local.

Su trayectoria forma parte de una generación que encontró en la política electoral una continuación de su actividad social.


XVII. LEÓN FELIPE ACOSTA: CIUDADANOS X LA DEMOCRACIA

León Felipe Acosta Espinosa aparece ligado a Ciudadanos X la Democracia, organización enfocada en participación ciudadana, transparencia y gobierno abierto.

Posteriormente llegó a la arena electoral como candidato.

Otro caso donde el capital social se convierte en capital político.


XVIII. J. CARMEN MONSIVÁIS: TIERRA Y LIBERTAD, OTRA VEZ

J. Carmen Monsiváis Zepeda declaró haber iniciado su actividad social en 1998 dentro del Frente Popular Tierra y Libertad.

Más de dos décadas de gestión social terminaron llevándolo a una candidatura por la Presidencia Municipal de García.

Otra vez:

movimiento social → candidatura.


XIX. MARISOL GONZÁLEZ: LA NUEVA GENERACIÓN

Marisol González declaró haber comenzado su activismo social desde adolescente.

Posteriormente llegó al Congreso local.

Su caso demuestra que el fenómeno no desapareció.

Se sigue reproduciendo.


XX. MARTHA HERRERA: SOCIEDAD CIVIL Y GOBIERNO

Martha Herrera González desarrolló una larga trayectoria en desarrollo social, organizaciones civiles y responsabilidad social.

Posteriormente se convirtió en secretaria de Igualdad e Inclusión.

Es un caso diferente, porque su trayectoria profesional siempre estuvo estrechamente vinculada con la gestión social.

Pero forma parte del mismo fenómeno:

la frontera entre sociedad civil y gobierno cada vez es más delgada.


XXI. COSIJOOPII MONTERO

Cosijoopii Montero aparece vinculado con organizaciones y espacios ciudadanos y posteriormente con estructuras gubernamentales.

Su expediente requiere mayor documentación antes de colocarlo dentro de una categoría de cooptación.

Pero merece estar en el mapa de la investigación.


XXII. EL PATRÓN

Después de revisar estas trayectorias aparece una secuencia que se repite:

1. ACTIVISMO

El ciudadano construye legitimidad.

2. CONFRONTACIÓN

Se enfrenta al gobierno.

3. VISIBILIDAD

Medios y redes amplifican su figura.

4. INVITACIÓN

Llega el ofrecimiento.

5. CARGO

El activista obtiene una posición institucional.

6. NÓMINA

El antiguo crítico se convierte en servidor público.

7. POLÍTICA

En algunos casos llega la candidatura.

8. PODER

Y el activista termina convirtiéndose en parte del sistema que antes cuestionaba.


PERO HAY UNA DIFERENCIA FUNDAMENTAL

No todos terminan igual.

Alfonso Martínez continuó confrontando problemas ambientales.

Alicia Leal terminó rompiendo con el gobierno.

Rocío Montalvo continúa presentando denuncias y propuestas.

Y eso es justamente lo que hace que esta investigación sea seria.

No se trata de decir:

“todos se vendieron”.

Se trata de identificar:

quién mantuvo sus principios,

quién cambió su discurso,

quién abandonó sus causas,

quién se convirtió en político profesional,

y quién simplemente utilizó el gobierno como una etapa más de su trayectoria.


EL NUEVO MÉTODO DEL PODER

Antes, al opositor se le combatía.

Se le desacreditaba.

Se le perseguía políticamente.

Hoy existe una fórmula mucho más sofisticada:

incorporarlo.

Porque un activista tiene algo que un político profesional muchas veces no tiene:

credibilidad.

Tiene seguidores.

Tiene una historia.

Tiene una causa.

Tiene fotografías protestando.

Tiene discursos contra el poder.

Y cuando entra al gobierno puede llevar consigo todo ese capital.

El gobierno no solamente obtiene un funcionario.

Obtiene legitimidad.


¿CUÁNTO CUESTA UN ACTIVISTA?

Ésa debería ser la siguiente investigación.

No solamente cuánto gana.

Sino cuánto cuesta políticamente incorporarlo.

Porque un sueldo de 110 mil pesos mensuales puede ser una cantidad importante.

Pero para un gobierno el verdadero beneficio puede ser mucho mayor:

convertir a un antiguo crítico en aliado.

El costo real no está necesariamente en la nómina.

Está en el silencio que pudiera producirse alrededor.


EL EXPEDIENTE QUE FALTA

Para determinar quién fue realmente “domesticado”, habría que hacer algo elemental.

Tomar las declaraciones públicas de cada personaje antes del cargo.

Después:

su nombramiento.

su sueldo.

sus nuevas funciones.

sus declaraciones después del nombramiento.

sus votaciones.

sus denuncias.

sus contratos, cuando existan.

sus candidaturas.

sus nuevos vínculos políticos.

Y finalmente:

¿QUÉ DEJÓ DE DECIR?

Ahí está la diferencia entre una opinión y una investigación.


NO ES DE IZQUIERDA NI DE DERECHA

Porque el fenómeno no pertenece a un solo partido.

Tierra y Libertad produjo políticos.

Los movimientos ciudadanos produjeron funcionarios.

El ambientalismo produjo funcionarios ambientales.

Los movimientos de movilidad produjeron políticos.

Los organismos ciudadanos produjeron funcionarios.

Y ahora las redes sociales se han convertido en un enorme escaparate para fabricar futuros candidatos.

El mecanismo puede cambiar de color.

Pero el proceso es el mismo.


DEL MEGÁFONO A LA CURUL

Un activista puede legítimamente decir:

“Voy a entrar al gobierno para cambiarlo desde dentro”.

Perfecto.

Pero entonces viene la obligación:

demostrar que lo cambió.

Porque cuando estaba afuera podía culpar al gobierno.

Cuando está adentro, la ciudadanía puede preguntarle:

“¿Y tú qué hiciste?”

Si logró bajar una tarifa:

demuéstralo.

Si consiguió más camiones:

demuéstralo.

Si limpió el aire:

demuéstralo.

Si redujo la corrupción:

demuéstralo.

Si protegió a las mujeres:

demuéstralo.

Si mejoró la movilidad:

demuéstralo.

Porque el activismo de protesta se mide por la capacidad de movilizar.

Pero el activismo convertido en gobierno…

SE MIDE POR RESULTADOS.


LA PREGUNTA FINAL

Quizá el mayor peligro para un movimiento social no sea que el gobierno lo reprima.

Quizá sea algo mucho más inteligente.

Que el gobierno invite a su líder a trabajar para él.

Porque entonces ya no necesita callarlo.

Le da una oficina.

Un salario.

Una candidatura.

Una curul.

Una secretaría.

Y el ciudadano que ayer estaba en la calle levantando una pancarta…

termina levantando la mano en el Congreso.

No todos traicionan.

No todos se venden.

No todos se callan.

Pero Nuevo León ya tiene suficientes casos para formular una pregunta que ningún gobierno debería temer:

¿CUÁNTOS ACTIVISTAS HA INCORPORADO EL PODER Y QUÉ PASÓ CON SUS CAUSAS DESPUÉS?

Porque quizá el verdadero éxito del poder no sea derrotar al opositor.

Quizá sea convertirlo en parte del sistema.

Y entonces ocurre el proceso más silencioso de todos:

el megáfono se convierte en micrófono.

La protesta se convierte en conferencia.

La pancarta se convierte en propaganda.

La causa se convierte en candidatura.

Y el activista…

SE CONVIERTE EN POLÍTICO.

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