Isaac Guerra
GUADALUPE, NL.— La súplica desesperada de una madre encontró respuesta inmediata en dos policías de Guadalupe, quienes actuaron sin esperar a que llegara una ambulancia y trasladaron en su patrulla a un pequeño de 2 años 8 meses que se estaba asfixiando.
Los hechos ocurrieron en la colonia 25 de Noviembre, cuando Cinthia, de 32 años, interceptó a los oficiales Yareli Mateo y Édgar Bojorges para pedirles ayuda para su hijo, Mateo Gael.
La mujer explicó que el pequeño se encontraba comiendo cuando comenzó a desvanecerse. Ya no lloraba y fue entonces cuando se percató de que se estaba asfixiando.
Los elementos solicitaron apoyo médico, pero ante la urgencia decidieron actuar de inmediato.
Sin perder tiempo, subieron al menor a la patrulla y emprendieron el traslado hacia la Clínica 4 del IMSS, ubicada aproximadamente a tres kilómetros del lugar.
Al llegar al hospital, Mateo Gael fue recibido por personal médico para su atención y valoración. El menor quedó estable, mientras los policías regresaron posteriormente a sus labores de patrullaje.
UNA EMERGENCIA QUE TAMBIÉN DEJA OTRA ASIGNATURA
La rápida intervención de los policías permitió que el pequeño recibiera atención médica oportunamente, pero el caso también pone nuevamente sobre la mesa una problemática que se ha señalado en los alrededores de la Clínica 4 del IMSS: el uso indebido de espacios destinados a personas con discapacidad y las dificultades para acceder a determinadas áreas cuando se presenta una emergencia.
Se trata de un asunto que ciudadanos han reportado en distintas ocasiones y que representa un reto particularmente delicado tratándose de un hospital.
Porque cuando una persona necesita llegar de emergencia a una clínica, cada minuto cuenta, y encontrar un espacio bloqueado o un acceso complicado puede convertirse en un problema serio.
La actuación de Yareli Mateo y Édgar Bojorges merece reconocimiento por haber reaccionado ante una situación crítica y no quedarse esperando.
Pero también queda el llamado a las autoridades municipales para que no solamente reaccionen ante la emergencia, sino que trabajen en prevenir los obstáculos que pueden complicarla.
Hoy, la historia de Mateo Gael tuvo un desenlace favorable.
Y detrás de ese final está la decisión de dos policías que, ante la súplica de una madre, entendieron que en una emergencia no hay tiempo que perder.