

Isaac Guerra
Mario Soto acaba de soltar un comunicado que parece escrito con la misma plantilla de siempre: “me voy del Congreso, pero no me alejo de García”, “sigo al servicio del pueblo”, “los cargos cambian, el compromiso permanece”. Traducción real: se está acomodando para brincar a la alcaldía.
Desde septiembre de 2024 está de diputado local del Distrito 12. Menos de dos años. Tiempo suficiente para descubrir que “García necesita más atención, más presencia y mucho más trabajo directo”. Curioso. ¿No era eso exactamente lo que se supone que debía hacer desde el Congreso? Agua, transporte, servicios públicos… los mismos problemas que ahora usa como justificación para salir. Si no pudo empujar soluciones reales como diputado y coordinador de la bancada de Morena, ¿por qué creer que de repente sí va a poder desde el municipio?
El discurso de “voy a recorrer las colonias, escuchar a la gente y construir soluciones” es el mismo que ya tenía. La diferencia es que ahora lo presenta como si fuera un acto de renuncia heroica. No lo es. Es un movimiento calculado. Quiere el hueso municipal. Quiere mantenerse cerca del presupuesto, de la nómina y del control local. García le dio la plataforma, el cargo y la visibilidad. Ahora él responde con un “me voy para servirles mejor”, que suena más a “me voy para posicionarme mejor”.
Habla de que la confianza de las urnas no depende de un cargo. Correcto. Pero tampoco debería depender de la conveniencia personal. Si realmente el compromiso con García es lo primero, ¿por qué no terminó el periodo y demostró resultados desde donde estaba? En vez de eso, cierra etapa, se declara disponible y deja el mensaje claro: “García, ¡cuentas con Mario!”. Traducción: prepárense para la campaña.
Entre grillos y chapulines, este es un salto más. El mismo que ya vimos tantas veces: el legislador que descubre que el municipio es más atractivo, más visible y con más recursos a la mano. Los problemas de agua y servicios públicos en García no se resolvieron con su presencia en el Congreso. Ahora nos dice que sí se van a resolver cuando él sea el candidato. La historia reciente de Nuevo León está llena de este tipo de promesas.
Al final el comunicado no es un acto de desprendimiento. Es un anuncio de carrera. Y García, que ya tiene suficientes problemas reales, no necesita otro político que cambia de trinchera cuando le conviene.