
Entre un desplegado histórico y el fin del blindaje de AMLO
Por Isaac Guerra
Monterrey, Nuevo León — El desplegado cayó como una bomba en el patio central del Palacio de Gobierno. Una hoja, firmada por más de 30 instituciones, que no pide: exige. Y su mensaje no podría ser más directo: «Nuevo León se ha convertido en un estado fallido».
La publicación coincidió con la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a la entidad, un movimiento calculado que no dejó nada al azar. Mientras el gobernador Samuel García la recibía en el Palacio estatal con sonrisas y apretón de manos, fuera de los reflectores, un frente de empresarios, municipios, órganos autónomos y sociedad civil le entregaba a la mandataria federal lo que muchos llaman ya la carpeta de la verdad: 36 puntos de acusación que van desde extorsión sistematizada contra empresas hasta el saqueo de organismos como Agua y Drenaje.
«No caiga en el engaño de Samuel García»
El texto del desplegado, que circula como una declaración de guerra política, está redactado en un tono que no admite ambigüedades. Señala a Samuel García de:
· Institucionalizar un «cobro de piso» oficial: A través de «aportaciones» exigidas a empresas locales a cambio de no ser hostigadas por dependencias estatales.
· Vaciar organismos clave: Recursos de Agua y Drenaje y la Red Estatal de Autopistas habrían sido desviados para tapar un quebranto financiero que, según los firmantes, la administración estatal ha maquillado durante meses.
· Atentar contra la autonomía universitaria: Se denuncia una intromisión directa en la UANL con fines personales, un hecho calificado como «insólito».
· Mantener al estado sin presupuesto legal: Llevan cuatro años sin que se apruebe un presupuesto conforme al marco constitucional, por la incapacidad del gobernador para dialogar con el Congreso.
El documento cierra con un llamado directo a la presidenta: «No caiga en el engaño de Samuel García». Y le pide que la Auditoría Superior de la Federación, la Fiscalía General de la República y la Fiscalía Anticorrupción actúen. Los firmantes ofrecen pruebas.
La visita que incomodó
La llegada de Sheinbaum a Nuevo León estaba marcada por un protocolo que finalmente se rompió. A pesar de que el gobernador la recibió con honores y le agradeció públicamente por los proyectos federales, García no fue invitado al templete principal. Una omisión que, en el lenguaje político, es más elocuente que cualquier discurso.
No es coincidencia. La relación entre ambos es diametralmente opuesta a la que García cultivó con Andrés Manuel López Obrador. Durante el sexenio pasado, AMLO fue su principal escudo: lo defendió en las broncas legislativas, lo llamó «muy buena persona» y lo respaldó en megaproyectos como el acueducto El Cuchillo II.
Con Sheinbaum, el trato es más frío, técnico y condicionado. Ya no hay blindaje político. Hay, en cambio, una presidencia que no tolera la ingobernabilidad y que ve en Nuevo León un tablero clave para las elecciones de 2027.
El fin de un blindaje
Fuentes cercanas a la administración federal consultadas por este medio aseguran que la presidenta recibió el desplegado con atención y que «se lo llevó de tarea». En el entorno de Palacio Nacional hay preocupación por el clima de confrontación en el estado, pero también el cálculo político de que intervenir institucionalmente, a través de auditorías y fiscalías, puede ser más efectivo que un enfrentamiento directo.
El mensaje es sutil pero demoledor: a diferencia de AMLO, Sheinbaum no va a salir a defender a Samuel. Si las denuncias prosperan, el gobernador podría enfrentar consecuencias jurídicas. El choque no será político; será legal.
¿Qué sigue?
El desplegado es un parteaguas. Nunca antes tantos sectores —desde el PAN y el PRI hasta el municipio de Monterrey, organismos empresariales y cámaras industriales— se habían unido con un mensaje tan contundente contra un gobernador en funciones.
García, por ahora, no ha respondido públicamente al documento. Pero los que lo conocen saben que no es dado a retroceder. El problema es que ahora no tiene a quién recurrir. AMLO ya no está en la presidencia, y Sheinbaum no es su aliada.
El estado vive su hora más crítica. Y mientras las firmas del desplegado circulan en redes y despachos, la pregunta que resuena en Monterrey y en la Ciudad de México es la misma: ¿hasta dónde llegará la impunidad antes de que alguien, finalmente, la detenga?
Nota del editor: El desplegado completo fue enviado a este medio por los firmantes y está disponible para su consulta. Las denuncias que contiene no han sido probadas judicialmente, pero representan el mayor cuestionamiento público a la administración de Samuel García desde que asumió el cargo.
Isaac Guerra es analista político y colaborador de este medio. Especializado en temas de gobernabilidad y política regional en el norte de México.
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