Seis morenistas descubren la autonomía, pero parecen olvidar al estudiante

Por Isaac Guerra

¡Qué cosas tiene la política!

Ahora resulta que Andrés Mijes, Judith Díaz Delgado, Tatiana Clouthier, Waldo Fernández, Clara Luz Flores y Felipe de Jesús Cantú descubrieron que la Universidad Autónoma de Nuevo León es… ¡AUTÓNOMA!

Los seis aspirantes de Morena salieron con desplegado en mano a exigir respeto a la UANL y a denunciar la supuesta intervención del gobernador Samuel García en la vida universitaria.

¡Perfecto!

Pero entonces hagamos una pregunta incómoda:

¿Y dónde está esa defensa cuando se trata del estudiante?

Porque hablar de autonomía desde un comunicado político es muy fácil. Lo difícil es preguntar por las cuotas, las becas, el presupuesto, los convenios, los gastos y la situación financiera de la máxima casa de estudios.

Los números hablan.

Para 2026, la UANL tiene asignado un subsidio público de 10 mil 362 millones 202 mil 980 pesos: 6 mil 939 millones 852 mil 298 pesos de la Federación y 3 mil 422 millones 350 mil 682 pesos del Estado. Es decir, el dinero público que llega a la Universidad no es precisamente calderilla.

Y mientras tanto, en febrero el propio Congreso tuvo que entrar al tema de las cuotas escolares ante señalamientos de incrementos de hasta 100 por ciento en algunos casos.

Entonces la pregunta es inevitable:

¿Autonomía para quién?

Porque si estos seis políticos quieren convertirse en los grandes defensores de la UANL, que también defiendan al alumno que no puede pagar.

Que defiendan al joven que necesita una beca.

Que pregunten por qué unos reciben apoyos y otros no.

Que revisen cómo se distribuyen.

Porque en 2025 la propia UANL reportó 206 mil 778 becas, pero de ellas 126 mil 33 fueron otorgadas mediante convenios o acuerdos interinstitucionales, mientras que 53 mil 27 correspondieron a estudiantes de escasos recursos.

Ahí está el verdadero tema.

¿Quién decide quién recibe una beca? ¿Con qué criterios? ¿Quién se queda fuera?

Eso también es defender la autonomía.

Y si hablamos de trabajadores, sindicatos y nómina, también debe existir transparencia. La UANL tiene un contrato colectivo que establece obligaciones salariales y prestaciones para sus trabajadores.

Nadie está diciendo que no se respeten los derechos laborales.

¡Que se respeten!

Pero también que se respeten los derechos de los estudiantes.

Porque la UANL no puede convertirse en una arena de lucha política donde cada partido saque la bandera de la autonomía cuando le conviene pegarle al gobernador en turno.

La autonomía no es propiedad de Samuel García.

Pero tampoco es propiedad de Morena.

Ni del PRI.

Ni del PAN.

Ni de Movimiento Ciudadano.

Y mucho menos de seis aspirantes que hoy descubrieron que existe.

Si realmente quieren defender a la Universidad, que empiecen por exigir cuentas claras de esos 10 mil 362 millones de pesos, transparencia en cuotas, becas, convenios y gasto.

Que expliquen por qué un estudiante que necesita apoyo puede quedarse sin él, mientras otros reciben una beca por criterios que no siempre parecen claros.

Porque una cosa es defender la autonomía…

y otra utilizarla como bandera política.

Y aquí está la verdadera doble moral:

Se desgarran las vestiduras por la autonomía de la UANL, pero parecen no escuchar el grito del estudiante.

La Universidad es autónoma.

El estudiante también merece ser escuchado.

Y si van a jugar a los patriotas universitarios, señores Mijes, Judith Díaz, Tatiana Clouthier, Waldo Fernández, Clara Luz Flores y Felipe de Jesús Cantú…

¡pues vamos hablando de todo!

No solamente de lo que políticamente les conviene.

Comparte en tus redes