LA MEDIOCRIDAD PARECE HABERSE CONVERTIDO EN EL PAN DE CADA DÍA EN MONTERREY

Por Isaac Guerra

MONTERREY.- ¿Qué está pasando con Rayados y Tigres?

Porque esto ya no parece una mala tarde, un mal partido o un simple bache. Parece una competencia para ver quién juega peor.

Y mientras uno se hunde, el otro tampoco encuentra la forma de salir del hoyo.

Rayados acaba de protagonizar otra vergüenza.

Después de dar señales de una ligera mejoría, el Monterrey fue exhibido por Atlante y terminó perdiendo 4-2, en un partido donde volvió a regalar errores defensivos, espacios y hasta una salida que terminó en gol. Los Potros aprovecharon y le clavaron cuatro.

¿Rayados tiene plantel para esto?

No.

¿Tiene dinero?

Sí.

¿Tiene infraestructura, afición, estadio, jugadores de nombre y condiciones para competir arriba?

También.

Entonces, ¿por qué carajos está jugando así?

El equipo de Matías Almeyda se quedó con 13 puntos y en el décimo lugar, después de diez jornadas.

Eso no corresponde a un club que presume aspiraciones de grandeza.

Y del otro lado está Tigres.

Los felinos llegaron a este tramo del torneo con apenas una victoria en nueve partidos y siete puntos, instalados en la parte baja de la clasificación.

Y entonces aparece Nahuel Guzmán diciendo:

“No lo considero una crisis, en absoluto”.

Está bien.

Es su opinión y tiene derecho a defender a su equipo.

Pero los números no hablan: gritan.

Una victoria en nueve partidos no es una percepción.

Siete puntos tampoco son una percepción.

Y cuatro derrotas consecutivas ante rivales que también venían golpeados no son una percepción.

Son resultados.

¿DESDE CUÁNDO ESTO SE VOLVIÓ NORMAL?

Ese es el verdadero problema.

Desde que arrancaron las nuevas etapas de ambos clubes se habló de renovación, proyectos, inversión, grandes planteles y objetivos importantes.

Pero hoy, en lugar de hablar de campeonatos, se habla de crisis de resultados, errores infantiles, decisiones cuestionables y equipos que no terminan de arrancar.

¿Desde cuándo la mediocridad se convirtió en el pan de cada día en el futbol regiomontano?

Porque aquí no estamos hablando de dos equipos modestos tratando de sobrevivir.

Estamos hablando de Rayados y Tigres.

Dos instituciones que tienen recursos, afición, instalaciones y capacidad para armar planteles competitivos.

Y sin embargo, ahí están.

Uno perdiendo con Atlante.

El otro buscando apenas su segunda victoria del torneo.

RAYADOS DA PALOS DE CIEGO

Lo de Monterrey es especialmente preocupante porque cada partido parece traer una respuesta diferente y ninguna termina de convencer.

Se mueve una pieza, se cambia otra, se busca una explicación y el equipo vuelve a cometer los mismos errores.

Contra Atlante volvió a quedar expuesto.

Se levantó del 1-0 para empatar, volvió a recibir el golpe, descontó 3-2 y cuando parecía que podía rescatar algo, terminó recibiendo el cuarto en el agregado.

Eso no es simplemente perder.

Es perder sin tener el control del partido.

Y TIGRES…

Tigres está en otro problema.

Porque si Rayados da palos de ciego, los felinos parecen estar esperando que el torneo se arregle solo.

Nahuel dice que no hay crisis.

Perfecto.

Entonces habrá que llamarle de otra manera.

¿Mala racha?

¿Hasta cuándo?

Porque el calendario no se va a detener para esperarlos.

Y aunque el propio Guzmán recordó que durante la época de Ricardo Ferretti hubo arranques complicados, también reconoció que el objetivo inmediato es ganar para quitarse presión y mejorar en la tabla.

Eso es precisamente lo que necesitan:

ganar.

No explicarlo.

No justificarlo.

No maquillarlo.

DOS GRANDES, UN MISMO PROBLEMA

Rayados y Tigres tienen algo que muchos clubes de la Liga MX quisieran tener.

Tienen con qué.

Por eso mismo la exigencia es mayor.

Aquí no se puede vender como éxito terminar peleando por entrar de milagro a una fase final.

No después de los millones invertidos.

No con los planteles que tienen.

No con la afición que los sigue.

El futbol regiomontano no está para conformarse con sobrevivir.

Y mientras Rayados y Tigres sigan dejando puntos, regalando partidos y buscando explicaciones, el torneo se les está yendo entre los dedos.

Uno perdió con Atlante.

El otro apenas ha ganado un partido.

Y los dos tienen una pregunta pendiente:

¿CUÁNDO VAN A EMPEZAR A JUGAR COMO LOS EQUIPOS QUE DICEN SER?

Porque el problema no es solamente perder.

El verdadero problema es que empieza a parecer normal.

Comparte en tus redes