Diputados de aquel estado buscan convertir en ley la pensión para discapacitados de 30 a 64 años
Por Isaac Guerra
Hay comparaciones que duelen, pero que son necesarias.
Mientras Jalisco ya puso sobre la mesa de su Congreso una propuesta para convertir en ley el apoyo a las personas con discapacidad de 30 a 64 años, en Nuevo León seguimos esperando que nuestros diputados despierten y se pregunten qué están haciendo por este sector de la población.
Porque aquí la pregunta ya no es solamente para el gobernador Samuel García.
Tampoco solamente para Félix Arratia Cruz, secretario de Igualdad e Inclusión.
La pregunta principal es para el Congreso del Estado de Nuevo León: ¿qué está haciendo?
Jalisco ya entendió que este asunto no puede quedarse únicamente en un programa sujeto a convenios o decisiones administrativas.
Sus legisladores ya llevan el tema a la agenda para buscar convertir el apoyo en una obligación legal.
Y mientras tanto, en Nuevo León, quienes tenemos una discapacidad y estamos entre los 30 y 64 años seguimos esperando.
LA DISCAPACIDAD NO CADUCA A LOS 30
Ésa es la parte que parece que algunos funcionarios no quieren entender.
Una persona no deja de ser discapacitada porque cumplió 30 años.
El amputado sigue siendo amputado.
La persona con una discapacidad permanente sigue enfrentando las mismas barreras.
Los gastos continúan.
Las necesidades continúan.
La dificultad para conseguir empleo continúa.
Y muchas veces la familia sigue cargando con una responsabilidad económica enorme.
Entonces, ¿por qué el apoyo sí tiene una barrera de edad?
Actualmente, 24 entidades federativas cuentan con la cobertura universal de la pensión para personas con discapacidad permanente de 0 a 64 años.
Nuevo León no está entre ellas.
Y ahí es donde entran nuestros diputados.
Porque si Jalisco puede poner este asunto en su agenda legislativa, ¿qué le impide al Congreso de Nuevo León hacer exactamente lo mismo?
¿QUÉ ESTÁN ESPERANDO LOS DIPUTADOS?
Ésa debería ser la pregunta que los ciudadanos hagan a cada legislador.
¿Dónde está la iniciativa?
¿Dónde está el exhorto?
¿Dónde está la mesa de trabajo?
¿Dónde está la gestión ante el Ejecutivo?
¿Dónde está la propuesta para garantizar este derecho?
Porque un diputado no está para ser espectador.
Está para representar a la gente.
Y los discapacitados también somos gente.
También somos ciudadanos.
También votamos.
También tenemos familias.
También tenemos derecho a vivir con dignidad.
NO TODO SE RESUELVE CON UNA SILLA DE RUEDAS
Y aquí aparece otro asunto que también debe revisar seriamente la Secretaría de Igualdad e Inclusión que encabeza Félix Arratia.
Que quede claro: una silla de ruedas puede ser un apoyo fundamental para quien realmente la necesita.
Pero las autoridades también tienen que aprender a distinguir las necesidades de cada persona.
Si un joven pierde una pierna y tiene condiciones para volver a caminar mediante una prótesis, entregar únicamente una silla de ruedas no necesariamente resuelve el problema de fondo.
¿Por qué no ayudarlo a volver a caminar?
¿Por qué no apoyarlo con una prótesis?
¿Por qué no darle rehabilitación?
¿Por qué no capacitarlo?
¿Por qué no ayudarlo a regresar al mercado laboral?
Eso sí sería una política de inclusión verdaderamente transformadora.
Porque una prótesis puede significar que una persona vuelva a caminar, vuelva a trabajar, pueda desplazarse por sus propios medios y vuelva a contribuir económicamente a su familia.
Eso no es regalarle una fotografía.
Eso es devolverle independencia.
¿Y POR QUÉ NO UN PROGRAMA ESTATAL DE PRÓTESIS?
Nuevo León presume universidades, tecnología, medicina y especialistas.
Entonces hagamos una pregunta:
¿Por qué no crear un programa estatal de prótesis?
¿Por qué no hacer convenios con universidades?
¿Por qué no capacitar técnicos?
¿Por qué no desarrollar talleres especializados?
¿Por qué no buscar mecanismos para fabricar y adaptar prótesis a costos accesibles?
Hay personas amputadas que necesitan una, dos o incluso más prótesis a lo largo de su vida y muchas tienen que enfrentarse a costos que sus familias simplemente no pueden absorber.
Y ahí es donde debería aparecer el Estado.
No para mantener a una persona dependiente.
Para darle las herramientas que le permitan recuperar su independencia.
JALISCO YA DIO EL PRIMER PASO
Y ése es precisamente el contraste que hoy ponemos sobre la mesa.
Jalisco ya está llevando el asunto a su Congreso.
Ya está planteando que el apoyo para las personas con discapacidad de 30 a 64 años tenga un respaldo legal.
Entonces:
¿Por qué Nuevo León no?
¿Acaso nuestros diputados tienen asuntos más importantes que atender?
¿Los discapacitados pueden esperar?
¿Somos solamente importantes durante las campañas?
¿La palabra inclusión sirve únicamente para los discursos y las fotografías?
Porque si el Congreso de Jalisco está dispuesto a discutir una solución legislativa, el Congreso de Nuevo León debería explicar por qué aquí no sucede lo mismo.
ESTO NO ES CONTRA UN PARTIDO
Y tampoco se trata de convertir esta exigencia en una pelea de colores.
Es para todos.
Para Samuel García.
Para Félix Arratia.
Para los diputados de Movimiento Ciudadano.
Para los diputados del PAN.
Para los de Morena.
Para el PRI.
Para el PT.
Para el PVEM.
Para todos.
Porque cuando se trata de discapacidad, no debería existir partido político que valga más que el derecho de una persona.
Aquí no estamos pidiendo privilegios.
Estamos hablando de dignidad.
DIPUTADOS: JALISCO YA SE MOVIÓ
Y ésa es la llamada de atención.
Mientras Jalisco avanza en la discusión de una legislación para garantizar este apoyo, Nuevo León se está quedando atrás.
Y los ciudadanos queremos saber por qué.
Queremos saber si los diputados están dispuestos a tomar el tema y convertirlo en una prioridad legislativa.
Queremos saber si van a llamar al Gobierno del Estado a explicar por qué Nuevo León continúa fuera del convenio de universalización.
Queremos saber cuánto tendría que aportar el Estado.
Cuántas personas serían beneficiadas.
Y, sobre todo:
¿CUÁNDO VAN A HACER ALGO?
Porque nosotros no queremos lástima.
No queremos que nos utilicen para una fotografía.
No queremos discursos bonitos.
QUEREMOS DERECHOS.
Queremos pensiones.
Queremos prótesis.
Queremos rehabilitación.
Queremos oportunidades de trabajo.
Queremos movilidad.
Queremos independencia.
Queremos que la palabra inclusión deje de ser un slogan y se convierta en una realidad.
Porque Jalisco ya avanzó.
Y ahora la pregunta queda en la puerta del Congreso de Nuevo León:
¿SE VAN A QUEDAR ATRÁS?
Investigamos, no copiamos.