Existía un rey que, además de ser mentiroso, era arrogante, presuntuoso, resentido y polarizaba a su pueblo; quienes anhelaban la paz y la unidad entre todos.

Desde el comienzo de su reinado, prometió erradicar la corrupción, asegurando que los acuerdos mal habidos se acabarían; que su reino sería de puertas abiertas, transparente y con una cordial disposición hacia las distintas corrientes de pensamiento de la época.

Asimismo, proclamó que brindaría los mejores beneficios a las personas más desfavorecidas: tarjetas de asistencia económica a las mujeres; facilitaría el transporte de ciudadanos con nuevas y cómodas carretas; establecería tarifas justas de agua, mantendría toda la red de drenaje sanitario; incentivaría la inversión de empresas de otros reinos en el suyo; habría más escuelas y hospitales con todos los suministros en cada aldea; se acabarían las extorsiones de los delincuentes; mandó construir múltiples caminos para comunicar pueblos; incluso, logró que le “donaran” al reino un piso completo de un castillo privado para establecer una oficina de representación en ese lugar, supuestamente, el más alto de su continente.

Sin embargo, la gran mayoría de sus acciones llevaban un sello muy personal. Los sobrecostos, acuerdos con ganancias deshonestas; desvío de recursos hacia negocios familiares; pago a proveedores inexistentes; falta de proyectos, y sobre todo, una ingobernabilidad por no transparentar gastos, préstamos y la ausencia de acuerdos con el pueblo.

Su temor a hacer las cosas mal era tal, que decidió dejar en su momento la monarquía a su esposa para evitar el linchamiento de la población.

Pero antes de que su reinado concluyera, quiso mejorar su imagen, no mediante acciones, sino con folletos ilustrativos que mostraban lo bien que hacía las cosas y donde todo era perfecto en el reino. Lo que también era una mentira. 

Todo ese recurso invertido sería más apreciado por el pueblo en obras, ya que sus mentiras no eran creídas. Él se autoengañaba y hasta sus propios subordinados no encontraban la forma de hacerle ver la realidad, pues con su proceder estaba hundiendo más su mandato. Inclusive, pedían a Dios que ya concluyera la pesadilla de gobierno monárquico que tenían que afrontar.

Esta historia prosigue y seguramente sabemos cómo culminará. Lo que no sabemos es si el pueblo desea una monarquía o un gobierno diferente que no les cause tantos sufrimientos como los que han padecido hasta ahora.

Por otro lado, el gobernador Samuel García inició la promoción de su 5o Informe de Gobierno, destacando las acciones del último año, con obras que no podrá presentar como concluídas. Aún no sabemos si dejarán al ciudadano más desilusión que esperanza de verlas finalizadas.

Efrén Andrade Martínez es un estratega y director de la Agencia Informativa Noticom, radicada en Guadalupe, Nuevo León. 

Su perfil profesional y su trayectoria destacan por los siguientes pilares:

  • Estrategia y Comunicación: Cuenta con más de 30 años de experiencia diseñando e implementando estructuras de comunicación social y política. Su campo de acción abarca tanto campañas electorales como la asesoría directa a gobiernos en funciones. 
  • Transversalidad Partidista: A lo largo de su carrera ha trabajado de manera plural con equipos, candidatos y administraciones de distintas fuerzas políticas en México, colaborando en proyectos del Partido Acción Nacional (PAN), Movimiento Ciudadano (MC), Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y Partido Encuentro Social (PES).
  • Labor Social y Consejos Civiles: Más allá de la consultoría política, compagina su actividad profesional participando de manera activa como integrante y consejero de diversas asociaciones de la sociedad civil enfocadas en el medio ambiente, el deporte y el apoyo a personas con padecimientos de salud.

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